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ARTÍCULOS en PSICOANALISIS

Actividades 1 - 10 de 24

TÍTULO:La novia psicòloga y el obsesivo recto
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La novia psicóloga y el obsesivo recto


por Gustavo Cappelli
Era mecánico, bueno, aprendiz, hacía tres años había terminado el secundario y el taller se había convertido en mi hábitat. 
Marisa tenía dos años más que yo. Con 25 años, tres de recibida de Lic. en psicología y seis meses en una relación muy hablada, como relatando como iba el partido entre los dos. La cosa que no le entendía cuando hablaba y me asombraba que luego de contarle algo a ella la inspiraba para hablarme durante una hora, además citaba frases completas de sus ídolos, me hacía recordar mucho a mi abuela que me retaba con citas de la Biblia. 
Pero había una parte de su cuerpo que me atraía de manera inevitable, me declaraba esclavo de mis propios sentidos. Así que luego de un tiempo de haberme jurado no llamarla, terminaba pasando por su lugar de trabajo para verla y también tenía que oírla.
Ya pasó mucho tiempo, ya ni me dan ganas de contar los años. La cosa es que hace unos meses fui a ver a una psícóloga, una consulta, un problemita que no viene al caso. 
Lo que me dijo la Lic. en ese encuentro me hizo recordar algunas de las palabras que usaba Marisa, como: Falta, Libido, Goce, Queja, Histeria, y Tolerancia a la frustración. Parecían los sobrenombres de las estrellas del Pop Tecno.
Términó la sesión y dijo: “Es difícil resignar un objeto de deseo”. “Además usted toma una parcialidad de los cuerpos de las mujeres”.
Le pedí que me lo anotara en una hoja para ver si lo entendía o consultaba con otro colega para aclarar el diagnóstico. Pero me dijo: “Venga la próxima y lo seguimos conversando”. 
“Bueno está bien Licenciada, no se preocupe yo la llamo si me aparece la intriga de que querer saber qué significa eso”.
Cuando salimos la dejé pasar primero como para verla con perspectiva y antes de irme me había olvidado el nombre y fue entonces cuando le pregunté: 
“Usted me dijo que se llamaba….. ¿Marisa no?”


TÍTULO:Espío tu celular y qué?
FECHA: Octubre 2014
AUTOR/ES:

Gustavo Cappelli

Romina Natalia Moreno


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ARTÍCULO:

Yo espío tu celular y ¿ qué ?
Yo te aplico , tu me aplicas

Nos llegan a la bandeja de entrada de mail una invitación a instalar un programa que dice: 
" Su pareja le engaña? Su socio le oculta algo? Sus empleados le roban? Sus hijos le mienten? Ahora usted podrá descubrir lo que ellos están tramando..."
¿Qué podemos decir nosotros a respecto de lo que palpamos en nuestra clínica? 
Que son los recursos que aporta nuestra tecno-modernidad para que el Celotípico, la paranoía refuerce su síntoma.
También se puede apreciar en los casos en que hay una separación que si uno de los miembros de la ex pareja recurre a esas aplicaciones, incluidas la del facebook para seguir los movimientos del otro. Lo que si puede "aplicar" es una postergación del duelo. ¿Cómo olvidar si estas tan presente.?
Gustavo Cappelli
Y no olvidar a las histéricas que entran a bloquear? o los obsesivos que controlan cada dos minutos puntualmente si entra o sale una publicación o un mensaje? o un fóbico, que solo puedo tener contacto virtual? como si fuera que la realidad toda no fuera virtual... real es cuando no es. 
Aplicación para el Otro, para que no le falte... así parece.
Romina Natalia Moreno


TÍTULO:LA MUJER PARA EL PSICOANÁLISIS
FECHA: Septiembre 20014
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LA MUJER PARA EL PSICOANÁLISIS

"Entre la madre y la esposa...¿la mujer y lo femenino?"
La posición sexual no depende de un dato biológico. La sexualidad del ser humano se inscribe en un universo simbólico, es la palabra que al sujeto le viene del Otro la que nombra su sexo y permite en una dialéctica fálica asumir las posiciones masculina o femenina. La bisexualidad constitutiva del ser humano postulada por S. Freud nos permite entonces pensar que tanto un hombre como una mujer pueden adoptar una posición psíquica femenina o masculina, alternar entre ellas de acuerdo a las distintas circunstancias vitales.

Para el psicoanálisis la mujer tiene mucho para decir, desea, piensa, sueña, no puede reducirse al ser madre o esposa; cuestión que entra en conflicto con la concepción de lo que debe ser una mujer para la cultura aún hoy por más que intente negarse. Cuando S. Freud trata a sus famosas histéricas verifica algo de esto, que en la queja denuncian ese sentimiento de inferioridad en relación al sexo masculino, la desventaja, el sometimiento, se verifica la negación de una sexualidad femenina reducida a la maternidad y el matrimonio. (Asumir el rol de madre o esposa no significa renunciar a la feminidad como tampoco significa asumirla, se trata de la posición que asume el sujeto en relación a estas elecciones, lo que hace de ellas.)

Factores sociales, económicos y culturales que con los siglos han ido en continua transformación, le han permitido a la mujer acceder al mundo intelectual y laboral. Con la incorporación de la mujer al mercado laboral sus roles tradicionales se vieron obviamente trastocados, el control de la fertilidad y la independencia económica le dan mayor libertad de decisión, actualmente la maternidad y el matrimonio tienden a considerarse mas una opción que una obligación.

S. Freud se preguntó ¿qué quiere una mujer?, pregunta que por cierto no pudo responder. J. Lacan con su retorno a la obra del autor agregará que no se puede saber qué quiere una mujer porque la posición femenina no se funda en el goce fálico (en el tener) sino mas allá de él, no hay significante que la nombre; ella misma no puede tomarse del todo como objeto para un hombre, por lo tanto no hay complementariedad entre los sexos, no hay correspondencia. Por todo esto Lacan termina formulando que la mujer no existe. El goce femenino no es posible asirlo, ni con palabras podría ser posible significarlo. A pesar entonces de ello, tanto hombre como mujer se encuentran en un desencuentro que anima el deseo porque es un encuentro siempre fallido pero que deja marcas.

Lograr la igualdad de oportunidades sociales no significa alcanzar igualdad de los sexos o su equivalencia, tampoco se trata de la diferencia sexual en términos de ventajas y desventajas, pues la castración (la pérdida) es estructural y afecta tanto al hombre como a la mujer; de lo que se trata es de re-fundar a la mujer, el hecho de pasar por el tener acceso a determinados objetos que antes le estaban vedados debe permitir un pasaje al más allá. Lo que posiciona a la mujer como tal frente a un hombre, no es lograr tener lo que el hombre tiene sino poder jugar a ser el objeto de amor y respeto de éste a pesar de lograr social y culturalmente la posibilidad de elegir, lo que supone al mismo tiempo un cambio de posición del hombre frente a esta mujer que no se colma o se conforma con ganar una supuesta competencia entre quien tiene mas o quien tiene menos (toda competencia para ser competencia requiere de sujetos de una misma clase, no es el caso del hombre y la mujer).

Hombre o mujer no se nace sino se hace, son construcciones, son lugares que no están predestinados de una vez para siempre; depende de cada sujeto singularmente hacerse hombre o mujer, en un cruce de biología, vínculos a lo largo de toda la vida, situaciones de vida que lo confrontan con lo real de la sexualidad (lo que no tiene forma de nombrarse y simplemente irrumpe en la realidad imaginaria), con las preguntas sobre el sexo, las funciones de madre o padre, aspectos sociales y culturales.

 — por Romina Natalia Moreno. en Decidire Atención psicológica


TÍTULO:Hospital de Día, Mi primer día
FECHA: Agosto 2014
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Romina una vez más nos pinta una locura que se pasea delante de nuestras narices. Pero en esta oportunidad a ella le toca ver toda junta, sin velos, sin la música de los auriculares, sin el diván, hasta sin la queja. Se le hace presente en sus sentidos la locura que se deja tratar, o sea la locura que se deja.

Así es como con su habitual humor ácido y con su dosis de poesía nos lleva a su viaje palpando su ánimo, a lo que su inconsciente se anima, a sus fuerzas, a sus broncas por la locura misma, por la propia, y por la que ve que no va a cambiar,  o sea por la que vendrá.

Pero también este relato te salpica con su deseo, y más que prestando su deseo, a veces regalándolo, porque el mismo enojo se convierte en el combustible para animar algo de lo que es posible hacer en esas tierras desoladas de la locura. Se anima a  habitarla, a estudiarla, a quererla, a compartirla.

El relato pretende ser  “el del primer día” de un hospital de día, para una psicologa pero resulta ser más bien el de la continuidad de un trabajo que la autora emprendió mucho tiempo atrás, en los inicio de otra escucha. LA del psicoanalista.

Gustavo Cappelli

Hospital de día.  LA locura por Romina Natalia Moreno

La locura es una mujer... la locura es mujer. Que buena idea me llega... hoy después de ver tanta locura junta, porque ni siquiera se podía escuchar esa locura, había que verla, exuberante, alicaída, maquillada por la domesticación neurótica... una neurosis resignada que intenta ser una normalidad estupidizada "normalidad al fin". 

Las ruinas de algunas vidas, la naturaleza de otras, algo sin nombre que se sostenía en gritos porque no había palabras, no obstante demandan, porque están condenados a demandar los locos... y los que se creen menos locos se ponen locos de contentos cuando son demandados, así pueden decir que no o que sí y ser admirados y amados por esos otros.
Ellas deliran por clips para el pelo, ellos deliran con la maestra y así, sin referencias algunos, baño es cualquier cosa, la comida es innecesaria, comen porque algo hay que hacer con eso que supuestamente es una boca, un cuerpo.
Duermen el sueño farmacológico.. tendidos en la mesa, sentados en un sillón y toda la habitación es una ventana o una puerta abierta, de nada sirve trabar las puertas cuando ellos no buscan una salida... o una entrada... cuando alguno la encuentra, recibe la inyección y se vuelve a dormir... y la locura es una mujer.. con la que sueñan y se masturban por los pasillos, con la que harán el amor a penas la encuentren desnudos corriendo por el jardín.
Nada, después están los psicólogos, con sonrisa tierna, buscando entretenerlos, darles alguna finalidad, una temporalidad, una espacialidad, un punto aparte posible, que separe lo que a falta de metáfora, es metonimia infinita... se ríen, los miran, los llevan, los traen... estamos los psicólogos, preocupados en "desarrollar algo"... ¿posible entre lo imposible? No hay garantías, a veces es solo pasar el tiempo para que ellos sepan que el tiempo existe... a veces es solo esa la intervención y recordar sus nombres... para no confundirse unos con otros... 
No es sencillo, hay que dejar morir expectativas, el sueño de la salud, el sueño de un futuro, para cederlo a la realidad de un presente continuo al que hay que quitarle un poco de la intensidad penetrante de un no saber sobre lo que vendrá.
Así fue mi primer día en el centro de día.


TÍTULO:Me lo que pides y te diré lo que no tienes... o no
FECHA: Agosto 20014
AUTOR/ES:

Gustavo Cappelli


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Me lo que pides y te diré lo que no tienes... o no quieres tener.

Un hombre hecho y derecho de goce:

Sin abogados, sin intermediarios en las demandas y sus quejas. A puro grito arrancamos en nuestra tierna infancia, más luego vamos puliendo el proceso con los elementos que nos brinda la cultura y los que nos permite nuestra bendita estructura, hasta llegar a ser un hombre hecho y derecho de goce. Demandas al Dios paternal. Demandas al olmo. A la mujer inalcanzable. Demandas al "hombrecito" caído. Demandas al perro infiel y al gato. Sobre todo al gato que corre sobre el tejado.

Levántate y anda: ¿Hay otra opción? Sin la demanda entonces hay que ir por “Ello”, en tanto no sea un “imposible”, que no sea una batalla perdida desde el vamos.

Una obra sin andamios colgado del sentido y del sin sentido: La cuestión es que hay que meter manos a la obra. Sin inhibiciones, ni ataques, ni justificaciones e ir mucho más allá del Otro pero con el Otro.

Las que salen de una: Parece complicado moverse, ir en búsqueda de lo que se desea sin esperar, o mejor dicho sin demandar. Pero si uno piensa en las cosas que no duda en decidirlas, son las que: “salen de una”. A lo que se le suele llamar: un sujeto bien decidido, hasta un “lanzado”. Si uno piensa, en esos momentos, como cosa de todos los días, pues entonces: ¿porque no poder hacerlo con lo que más se desea, pero que se presenta como ataque, ataque a la seguridad neurótica , como se le dice hoy: Ataque de pánico.

El que no llora no mama o Ataque de pánico. Ataque de pánico lo hace sonar como un pobre sujeto víctima de un ataque, como si uno no eligiera, como un ataque del deseo terrorista. En la práctica médica de nuestros días se extiende el informe en el trabajo, que justifica 15 días de descanso, algunas pastillas y un psicólogo. Ataque de pánico que es como decir: “el que no llora no mama” ¿no, Mamá?

La familia: fuerte lazos de goces Pero la cuestión es un tanto más complicada, en el sentido que uno ya posee los rasgos y fijezas que nos supimos proveer defensivamente. Es un invento a veces un poco original, invento de la estructura, en una historia muy familiar con fuertes lazos de goce, los que no ceden solo con el puro saber intelectual.

Como se sale es otro tema. Por ahora recordamos que la neurosis hace la vida imposible de disfrutarla. .

Gustavo Cappelli


TÍTULO:El prínciipe azul
FECHA: Agosto 2014
AUTOR/ES:

Romina Natalia Moreno


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El príncipe azul y la princesa encantada

La autora nos relata en un lenguaje humorístico y preciso cuestiones de los encuentros y desencuentros entre los hombres. El de los goces que  restan, cuando los síntomas están cruzados,  que  son los que coinciden para motivar más queja  y los que suman.  

No nos dice nada de cómo dejar de pretender tener coronita. De cómo abandonar las demandas caprichosas o los príncipes  azules imposibles,  

Pero alienta a seguir en la búsqueda de soportar la propia falta asegurando que por allí  se va a por el buen camino: el  del encuentro posible

Gustavo Cappelli.

El príncipe manchado

El príncipe azul no es el que está libre de manchas, no es de un azul profundo, impoluto; es el que se anima, dejando de pretenderse un Don Juan...
El príncipe azul es el que se anima con una mujer, a dejarse causar... sin excusas, con su locura a cuestas y sabiendo donde poner-la; sabiendo mal o bien que ella es una más, pero al elegirla, será como si dejara de serlo y que eso es de temer, sin embargo, no hay Otra... hay que reunir sus pedazos momentáneamente y dejarla volar para tenerla... dejarla volar en el éxtasis de su imposibilidad de ser.
El príncipe azul se destiñe, hay tantos tonos como príncipes pero ninguno tiene coronita, para poder ser príncipe; ... dan lo que no tienen y te convierten en princesa... no se es princesa sin cierta astucia, los cuentos lo demuestran y no son cuento... Dejar la fruta prohibida que satisface la demanda del Otro, por otra más sabrosa... 
Princesa y príncipe, cada uno en su territorio de goces gobierna y en el límite de los territorios ,,la soberanía de ser ella síntoma y él su estrago, en el mejor de los casos, en los "idilios ideales" para vivir hay que matar algunas cuestiones...un poco todos los días... no hay relación sexual, entonces es lo que hay, no es la sintonía sino la sinfonía del goce que en la poética del amor lo hace condescender al deseo..

 

Romina Natalia Moreno


TÍTULO:Hambre.........
FECHA: Julio 2014
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En esta oportunidad la autora nos cuenta como el hambre desplaza hacia otros sentidos.  De cómo la comida sustituye otros objetos, y un cuerpo que no se puede colmar.

El siguiente escrito tiene el sello de quien sabe escuchar los gritos del hambre. Nos  lleva al ping pong donde el otro esta, el otro no esta, El clásico juego del carretel del que hablaba Freud, que en nuestro español es el: “ acá ta,,, se fue” . Si el otro esta con su deseo que se presenta como aplastante entonces no como. Y también o al mismo tiempo, sino esta, me como todo.

Se puede decir mucho de la comida: esta quien no come y no deja comer. Quien quiere la repartija de la torta en partes totalmente equitativas, y aquel que no come para evitar el envenenamiento. Se puede ubicar cada dicho bien articulado en una secuencia con los diferentes diagnósticos  Pero lo significativo de este escrito es que al leerlo uno se puede dejar llevar su pedazo de salmón ahumado o un bombón al agua de su boca y decir al final de su lectura, como si fuese la última cena:  “Buen provecho”.        

 Gustavo Cappelli

 

 

El hambre...

El hambre es hambre de Otra cosa, de Otro que no indigeste con su deseo. Engorda la huelga de hambre cada vez que el deseo queda insatisfecho, engorda el cuerpo, enflaquece el alma... enflaquece el cuerpo para sustraerse de la gordura del Otro, pesado, asfixiante o se engorda para compatibilizarle el tamaño gigantesco, que hace sombra, mermando la sensación de vulnerabilidad, la sospecha de no poder separarse de la inmensa masa amorfa.

 

El hambre no es necesidad, es demanda, es búsqueda de un tope que no aparece, de un fondo que no se toca.

El hambre es siempre de amor, de un amor que acaricie, mire, hable, escuche y alimente. 

El hambre es de alguien disfrazado de respuesta, de cielo, rebosante de ternura iluminada, que entibie las manos y abrace el cuerpo que quiere crecer distinto, con la boca abierta de par en par para destaparse y atiborrarse, pero de besos, de palabras que van y vienen y se callan con toda dulzura que no enferma, una golosina de cariño.

El hambre es de presencias que colmen un vacío insustituible para poder vivenciar una satisfacción posible. 

Hambre... hambre de una locura atemperada, menos mortífera y que sin embargo entienda la muerte como horizonte.

El hambre es una soledad que castiga, es una culpa que no se purga...

El hambre es frustración y odio acorralado entre la garganta y el estómago, es la nausea para conformarse.

El hambre es llamado, un gozar la tristeza en un bocado interminable.

 

Romina Natalia Moreno


TÍTULO:Locos con otros
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Cosa de Locos esto de andar preocupándose tanto por la locura o por su hermana bastarda: la salud.

Loca el ello oooooooo loco el Yo ooooooooooooooo

El siguiente es un paseo que nos ofrece la autora que marcha al vaiaven de los discursos sociales de la época o el discuros del amo para decirlo como el amo manda.

Control en nombre de la salud.

Gustavo Cappelli

"Locos con los Otros.”

Por Romina Natalia Moreno.

Erasmo de Rotterdam en su Elogio a la Locura: “Se puede ser todo lo loco que se quiera con tal de reconocerlo."
Es una frase para ser pensada, que suscita preguntas ¿qué es la locura? El concepto de locura, como todo concepto, cobra determinada connotación en cierto contexto histórico, claramente la locura no siempre fue considerada lo que es hoy, cuando se considera a la “Salud Mental” como aquella área que comprende las afecciones psíquicas que se traducen en determinados comportamientos que exceden la norma de lo esperable, de lo que se considera “sano”; “la salud es belleza” dice un aviso publicitario. 
El par normal-patológico está estrechamente asociado desde tiempos muy remotos al par moral-inmoral, ciertas conductas condenadas por inmorales son las que precisamente engendran enfermedad, el ejemplo más claro es que en un pasado (aunque todavía muchos sostengan que es así, en pleno siglo XXI) se considerara a la homosexualidad un trastorno mental, de personalidad, de identidad, etcétera, generando, en algunos casos, culpa en quienes se consideran homosexuales o marginación. 
Hoy contamos con el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (cuya sigla es DSM) en su versión V, un “nomenclador” que se pretende aplicable de manera universal, en la cual se agrupan en determinados ejes y apartados, cuadros nosológicos, síndromes, trastornos, sintomatología, que debe relevarse mediante la observación en aquel que se considera el enfermo, para un diagnóstico y tratamiento posible. En la actualidad cada profesional que trabaje en el ámbito de la salud mental debe, si necesita elaborar un informe oficial, utilizar como referencia diagnóstica este manual para que se garantice el tratamiento de un paciente. 
El criterio del profesional es clave a la hora de realizar la lectura del manual y optar por un diagnóstico, sabiendo además y sobre todo, que cada caso es singular, es decir, excede lo que a nivel descriptivo cualquier elaboración teórica precedente puede formular y que considerar “un caso” como singular parte de considerar no solo lo que es observable; se trata en cambio de pensar en situación, de una elaboración que se realiza en el aquí y ahora, lo que significa considerar el contexto y la complejidad de variables en juego antes de emitir un juicio que tiene efectos sobre la subjetividad y la vida de un sujeto. No todo sujeto que realice una serie de pasos a modo de ceremonial a la hora de guardar el auto en su garaje puede considerarse “un obsesivo” o “un paranoico”. Lamentablemente el uso de determinados términos a nivel coloquial y la circulación a masiva en medios de comunicación hacen que muchas personas se “auto diagnostiquen” y recurran a la automedicación, frente a cualquier manifestación que les genere cierto malestar.
Es claro entonces que el diagnóstico solo puede elaborarlo un profesional idóneo y un diagnóstico es solo eso. Lo que subyace y es más importante, es el padecimiento, una condición ineludible de la existencia humana, que cada sujeto encarna en sí de manera singular. El Psicoanálisis ha formulado criterios diagnósticos, una nosología, sin embargo, la experiencia clínica en cada caso verifica que esas elaboraciones teóricas están para ser superadas; que el padecimiento lleva el nombre de cada sujeto en particular y que es singular la elaboración de una causa y una solución posible, elaboración que no es en soledad realmente porque tiene relación con el lazo social; solución que no proviene de ninguna píldora ni por fuerza de una corrección moral impuesta, sino a partir de una “conversión radical” en el plano ético, parafraseando a Jacques Lacan.
El siguiente corto que dura 11.56 minutos es parte de un ciclo que se lanzara en 2010, llamado “Combinaciones”, producido por “Mancha”, una productora argentina. En dicho ciclo se abordan distintas temáticas de una manera muy amena, con actores que nos cuentan una historia distinta cada episodio y que siempre tiene lugar en la red de subterráneos de Buenos Aires.
Este episodio es “Combinaciones 6: Locos con los Otros”… La historia es la de un médico psiquiatra y su paciente que se encuentran en el subterráneo para tener un diálogo que nos hará pensar… lo compartimos y esperamos lo disfruten.

https://www.youtube.com/watch?v=DROgSW7yizs...


TÍTULO:Como salir del estado de irresolución?
FECHA: Julio 2014
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Como se sale del estado de irresolución ?

El siguiente artículo nos recuerda que apelar a la buena voluntad es importante pero que con ella no basta., Requiere de otro esfuerzo, de un trabajo donde el yo queda excluido y con ella las buenas intenciones

Gustavo  Cappelli

Hay que tolerar, que algo de lo que antes nos convocaba, ahora carezca de mucho sentido. 
No es fácil llegar a un punto de irresolución, no de indecisión, porque el haber dejado en suspenso ciertas certezas, costumbres, maneras y prioridades, requiere de decisión, o sea, siempre estamos decidiendo. 
La irresolución es un estado durante el cual a pesar de que se decide, nada de lo decidido tiene la virtud de ser definitivo, eso para los neuróticos puede ser difícil, tolerar que no exista algo definitivo ni que caiga bajo el absoluto control del Yo.
De la irresolución se sale, pero no por el esfuerzo del Yo, sino por arribar a un punto de confrontación con el deseo, lo que nos pone frente a una decisión definitiva, lo que no sucede tantas veces en la vida, que no es sin voluntad pero está mas allá de ella.

Romina Natalia Moreno


TÍTULO:Milagros en la calle
FECHA: Jinop 2014
AUTOR/ES:

Romina Natalia Moreno


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EL MILAGRO DE UNA DIRECCIÓN.

por Romina Natalia Moreno
Ella se reflejaba en mi ventana, venía arrodillada en el asiento de enfrente con su mochilita estampada color rosa... mira desesperada para todos lados, algo busca, algo ha perdido. Alguien detecta las lagrimitas asomando de sus ojos pegajosos pero nadie pregunta. Las lágrimas ya amanecían y su angustia incontenible... dice: “No sé dónde está mi mamá”. La interrogan como si ella pudiese saber porqué le sucede esto. 
Me saco los auriculares, le pido la mochila y comienzo a buscar su dirección, un número de teléfono para pedir auxilio... ella habla, tantas orejas y tantos ojos, todos a su disposición... habla antes que llorar: “Me llamo Milagros, mi mamá me dijo que suba, pero cuando mire por la ventana ya se había escondido, no estaba. Mi hermano me pega mucho, mi abuela es mala conmigo. Vine de Misiones y no sé donde vivo, no sé donde es mi escuela, la maestra dice que no puede anotarme la dirección y no sé donde es para poder volver.”
Miramos Mario y yo su cuadernito, plagado de notitas, de aclaraciones, varios números de teléfono... buscando desesperadamente la palabra mamá en el cuaderno de Milagros, pero no aparecía... la palabra mamá, como la mamá en si misma. (Me pregunto si esa ausencia no será la misma.) Atinamos un número y Mario, otro pasajero del 228, llama, con su voz calma y jóven, aclara que Milagros se había perdido. Llantos del otro lado, lágrimas lavando la carita de Milagros, toda sucia por el polvo. Un pañuelito, la caricia en su pelito todo sucio, su cabeza todavía guarda cascarillas como las que tiene un bebé recién nacido. Milagros tiene las orejitas lastimadas, el ojo pegajoso y sucio. Tiembla. Habla, por lo menos, habla, aunque no hay dirección en eso que dice.
Mario pregunta al chofer, que dice: “no puedo parar el recorrido ¿qué hago con todos los pasajeros? Yo no puedo esperar a la familia hasta que llegue”. La mala voluntad es exactamente equivalente a la banalidad del mal: “cumplo con mi trabajo” dice el chofer. Mario y yo bajamos en un punto estratégico, en una encrucijada, no hay dirección es donde se cruzan dos rutas, ahí nos bajamos con Milagros de la mano, a esperar a su mamá que viene con la policía y el hermano de Milagros. 
Milagros habla, le tiemblan los labios. Le pregunto: “¿tenés frío? No - me contesta- estoy con esto y esto (señalandose la ropa). Lo que pasa es que mi mamà no quiere anotarme la dirección, le dije que me enseñe pero nunca me ha enseñado. Mi prima sabe, ella me trata bien, me regala cosas. Ella se llama Nancy Cáceres, yo soy Milagros Cáceres, mi padre es cáceres y la familia es Cáceres. Lo que pasa es que mi mamá quería tener varones no màs y después nací yo. Se escondió y mi hermano me dijo que suba, yo subí y ahora no tengo donde ir. Mi abuela, ella tampoco me quiere, todos me pegan. Mi mamá me dejó en el colectivo”. Tratábamos de calmarla, era evidente que dejada estaba, se veía en ella el rastro de esa “dejada” abandonada, sin dirección. Hace un re-cuento de familia, un apellido que por lo menos coincide y ella repite como para poder creerselo. Le anoto mi nombre, teléfono y dirección, para cuando anduviera sin saber la dirección de nuevo o alguien la dejara sola... Milagros entiende y me abraza. Se aferra a su cuadernito azul.
Llega la mamá con el hermano de Milagros, se abrazan, la abrazan a ella y la policía nos comenta que vienen de Misiones y no tienen la dirección, que están perdidos.
Hablo con la mamá de Milagros, ella agradece y digo que trabajo cerca de la escuela de la niña y que me llame si necesita algo. Me comenta: “muchas gracias señora, le voy a llamar por él” y señala en dirección del niño.

Una situación así... donde falta de dirección de, en y hacia esta niña; cuando la dirección es otra pero no la apuntan para ella, donde el quedarse “dejada” en un colectivo no parece nada casual para Milagros, tengo que preguntarme por el lugar de un niño en los caminos simbólicos de sus padres, de los adultos que lo rodean y sus posibles efectos. 
La función parental es aquella que se funda en un deseo no anónimo, un deseo que atraviesa en tanto ser hablante y ser sexuado a un hombre o una mujer, el deseo de un hijo, a quien transmitirle la historia, los significantes, ciertos rasgos, expectativas, ideales. Un hijo es una construcción que los padres realizan cuando nombran a ese hijo, no se nace en el parto, se nace mucho antes en la palabra, que nos confiere un determinado valor para el Otro. Cuando ese hijo no deviene “His majesty the baby” (su majestad el bebé), revestido del narcisismo de los padres, no recibe el respaldo, la contención, la atención afectiva, para que tenga lugar la constitución subjetiva, para luego hablar, pensar, crear; no ocupar el lugar de un objeto de desecho, un excluído o expulsado de la sociedad, del lazo incluso, de la vida.
Una lábil inscripción en el deseo del Otro deja a la deriva a un niño o adolescente, a la deriva de un goce no enlatado como le diría Lacan, el goce enlatado, circunscrito, es ese goce pausible de entrar en un análisis, un goce regulado fálicamente.

Tenemos, más allá de no poder dejar de lado al tratar con un niño, los modos culturales y sociales respecto de la infancia, siempre debemos recordar que son seres hablantes y como tales tienen en ellos potencialmente la capacidad de elección; de elección por un goce que también se juega en sus actos. Tratarlos como meras victimas los reduce a puro Objeto de Goce para el Otro. Es crucial rescatar este punto en que la responsabilidad del sujeto es lo privilegiado, en ella reside la posibilidad de hacer un viraje de posición que lo ponga a salvo de un goce mortífero jugado en sus padres, que no puede sostenerlo en un lugar amable, del lado de la vida. 
Un trabajo analítico con estos niños y adolescentes que en muchos casos apelan al Otro mediante el acting o el pasaje al acto en los casos más tremendos, es posible, siempre y cuando desde la sociedad se dé respaldo, se de entidad a la problemática familiar y del niño, alojándolos en dispositivos en que circule la palabra y se comiencen a tejer nuevas tramas que reconocen, contienen, sujetan y enmarcan, para que una vez que hay sujeto, sea éste el que pueda construir decisiones distintas, problematizando lo que le ha tocado en suerte, cuestionándolo y elaborándolo como una ficción más soportable, que abra posibilidades y no que las cierre, posibilidad de hacer con esas marcas a pesar de una lábil inscripción.
No sabemos cómo Milagros procesó este acontecimiento pero sin dudas deja marcas y a futuro, puede suscitar una pregunta esa falta de dirección que seguramente se repetirá algunas veces más y de la que siempre deberá estar advertida, en el mejor de los casos. No sabemos el caso de Milagros; este es un recorte que hago a partir de un encuentro que no creo del todo azaroso. La angustia convoca, esa palabra ebulliciente tiene que ser escuchada para intentar hacer aparecer una dirección que no hay, que no quede en el espacio, perdida, sino que apunte a decir algo, porque hay alguien que escucha y en ese acto reconoce a ese que habla como otro, es que hay palabra y hay pensamiento y menos acto. No era el momento ni el lugar esperable, pero para alguien que no acostumbra a disponer de una mirada o de una escucha que la reciba, puede ser un alivio y también funcionar como antecedente para hacer surgir algo del orden de una necesidad de intentar, siempre, buscar en un adulto ese lugar de la dirección que a ella le falta, porque cuando un niño cesa en el intento de un lugar simbólico amable, lo que le queda es el lugar de desecho, se desaparece de las escenas y paga con su propia vida que otro no lo haya querido en la suya.
En Milagros sería esperanzador pensar que ahora es Milagros sin dirección para en un futuro, si ella puede pedir ayuda y confiar, lograr el Milagro de una dirección, para su vida, pero no es sin Otros que nos bajemos de nuestro recorrido para poder escucharla.



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