Inicio Nuestra Propuesta Artistica Articulos en Psicoanalisis Actividades Galeria Contacto

Estrenos
Entrevistas a Artistas
Artistica en Psicoanalisis
Literatura y Poesia
Musica



facebook
LITERATURA Y POESÍA

Artículos 1 - 10 de 11

TITULO de la OBRA:El flaco amigo de Dali
FECHA:
LUGAR:
ACTORES:

Daniel Fanego y Deniel Araoz


DIRECCION: Cuento de Fontanarrosa
LINK: https://www.youtube.com/watch?v=OrArHV8JKF0

COMENTARIO:

Pase y vea al Flaco amigo de Dali.

Por Gustavo Cappelli

Se va a "sorprender" no es lo que usted espera de un amigo de Dali

 

El flaco amigo de Dalí tiene pretensiones de ser un artista, “artista callejero”. Fontanarrosa nos cuenta a través de estos maravillosos actores. Las aventuras y desventura de un goce vivido sin culpa en lo que se denomina: “exhibicionista”, o “perverso” como según nos recuerda el protagonista que la gente lo llama a los que llevan adelante esa actividad que en su caso se limita a mostrar su miembro. Pero él no le hace caso a la crítica y  en cambio se queja de vivir en una época con poco pudor y vergüenza. Una época de exhibicionistas de “la selfi” y de quién exhibe más su cuerpo desnudo para ganarse un “me gusta “o un “voto” en un bailando por un sueño o  en un tan solo; posando para la pantalla. No falta nadie en este cuento, desde la psicóloga que lo interpreta en una plaza hasta los jugadores de rugby indignados. Con un final al estilo de Fontanarrosa, es decir con el humor de un artista de barrio.


TITULO de la OBRA:El flaco amigo de Dali
FECHA:
LUGAR:
ACTORES:

Daniel Fanego y Deniel Araoz


DIRECCION: Cuento de Fontanarrosa
LINK: https://www.youtube.com/watch?v=OrArHV8JKF0

COMENTARIO:

Pase y vea al Flaco amigo de Dali.

Por Gustavo Cappelli

Se va a "sorprender" no es lo que usted espera de un amigo de Dali

 

El flaco amigo de Dalí tiene pretensiones de ser un artista, “artista callejero”. Fontanarrosa nos cuenta a través de estos maravillosos actores. Las aventuras y desventura de un goce vivido sin culpa en lo que se denomina: “exhibicionista”, o “perverso” como según nos recuerda el protagonista que la gente lo llama a los que llevan adelante esa actividad que en su caso se limita a mostrar su miembro. Pero él no le hace caso a la crítica y  en cambio se queja de vivir en una época con poco pudor y vergüenza. Una época de exhibicionistas de “la selfi” y de quién exhibe más su cuerpo desnudo para ganarse un “me gusta “o un “voto” en un bailando por un sueño o  en un tan solo; posando para la pantalla. No falta nadie en este cuento, desde la psicóloga que lo interpreta en una plaza hasta los jugadores de rugby indignados. Con un final al estilo de Fontanarrosa, es decir con el humor de un artista de barrio.


TITULO de la OBRA:Primavera de una niña
FECHA: Septiembre 2014
LUGAR:
ACTORES:

Romina Natalia Moreno


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

El despertar de la primavera  

Lacan ubica la pubertad como un despertar, se puede ubicar esta alusión en el prefacio a la obra de Wedekind El despertar de la primavera.

En este escrito la autora destaca las transformaciones que sufren los cuerpo, pues se goza con un cuerpo. Un cuerpo que sufre los placeres y displaceres de los encuentros. En este caso un cuerpo que resalta su naturaleza oceánica, su fuerza, pasión. Una mujer que se dice y contra- dice en un Otro.

Gustavo Cappelli  

Primavera de una niña

Primavera de mi niña Ella quiere un océano desembocando en su cántaro

Que la sacie de pasión y coraje sacudiendo con fuerza Su espíritu y su cuerpo.

 Temblando de cansancio que sus piernas se dobleguen A tales insinuaciones con palmas creadas, con dedos que fruncen.

Mientras el tacto traza caminos, La energía se vuelve carne y se transforma en velocidad Atravesando sin pudor, sin cuidado, en la urgencia Lo joven de su fémina.

Ella necesita al calor de la tierra en una piel que la roce, Beber el vino del sudor y embriagada trepar

Desde la lujuria al confín del deseo aferrada Con sus uñas a una espalda.

Pues la humedad la devora por rincones sensacionales, Extraviada entre percepciones alucinatorias Teme perder la cordura entregada a semejante hazaña, Pero no hay regreso posible.

 Solo adueñada de la templanza valentía, libertad y humanidad, Podrá mitigar su inmadurez en un estruendo confusional y doloroso Aunque placentero.

 Su piel dejará una marca y será surcada Sin convertirse en propiedad de un primer hombre, de uno único.

Quiere sentir profundamente sin ser lastimada, Amar sin prejuicios, expectativas o respuestas,

Comprendiendo que ella misma es la naturaleza de una mujer Y de la vida.

 

Romina Natalia Moreno


TITULO de la OBRA:Escritura que estas en el inc.
FECHA: Septiembre 2014
LUGAR: Bs. As. Argentina
ACTORES:

Estela Besso


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

Hay quien sabe hacer con las palabras y a otros las palabras le hacen. Pase y vea como la autora se las arregla con ellas.

Gustavo  Cappelli

Me refugio en ellas, la soledad nos acompaña y es buena amiga. Ausencias marcadas de presencias ausentes.Y aunque narre historias, e invente vidas, siempre estoy en ellas.

Salto de una a la otra.Las hago grandes y otras veces pequeñitas para cuando alguien las lea, no des-cubran que los miro.Y no adviertan que estoy desnuda. Y pienso y escribo cada vez diferente.Pero regresan idénticas a la última vez.

Leo lo que sale de mi mano presurosa, y no-re-conozco detalles, pero los hago mío aunque no sepa de ellos. Insisto en no ver-me en ellas. Y me pierdo sor-prendida al re-conocerme.Crezco con ellas.

Surgen nuevas y me nutro.Haciendo que me-re-invente en ésta in-completud. Re-nazco.

Ni mejor, ni peor.Ingenuamente creo que acallan ecos. Pero nunca son las últimas....Vuelvo a escribir

por Estela Besso


TITULO de la OBRA:La enfermedad muere en la letra
FECHA: Septiembre 20014
LUGAR: Bs.As. Argentina
ACTORES:

Victoria Basconcelo


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

La autora nos cuenta a su modo, poético y desgarrador, una versión posible de la vida, a partir de una pregunta que funciona como una suerte de interceptación de una subjetividad, pregunta hacia una contabilidad que resalta: el cuánto queda por vivir. Ella habla desde la invención de una rima, desde un sentido no coagulado, soportando el cuerpo, la piel y eso mismo mortífero de la palabra. Gustavo Capelli.

 

La enfermedad muere en la letra  

Hoy se desgaja un día más de aquellos que me quedan. También podría decirse un día más vivido. Habría que preguntarse, que es vivir. Un asueto a la desgracia, lo posible dentro de una inmensidad. La no clausura del encierro .esas alas que caminan entre nubes esquivando chaparrones.

¿Quién soy? medica de almas. Testigo del poder divino. Incrédula de lo evidente. Buscadora de un destino. Creadora de alegría a partir de una luz enceguecida. La rima donde los versos se esconden y la travesura en la salida.

Podría recordar el pasado espeluznante, pero prefiero recordar el futuro creado en mi conciencia que permite atravesar este día. Temporalidad desdibujada para muchos, relatividad de un punto eterno esa es mi osadía.

¿Las reglas, y por qué las reglas? Para insertarme en la realidad que me pesca con su anzuelo y me trae a esta cuadratura. Lugar donde la miseria existe, donde el viento cruje y el silencio cala mis heridas. Donde las palabras se desplazan perdiendo un sentido, quedando aun en un diccionario mezcladas con la fantasía.

Rima que acontece,  rima que se suelta, que lastima el papel. Rima de las almas pobres y las enriquecidas.

En esta piel de palabras siento que estoy viva. Tatuada por voces tal vez no oídas. Por caricias no sentidas. Por la muerte en la vida.

La muerte me tiene que encontrar viva y en ese desafío me animo a este día. Mi cuerpo se hace mío y mi alma es más querida.

De esta forma  la enfermedad muere en la letra marcada por la metáfora escondida.                                                                                VICTORIA ALEJANDRA BASCONCELO

 

 


TITULO de la OBRA:La enfermedad muere en la letra
FECHA: Septiembre 20014
LUGAR: Bs.As. Argentina
ACTORES:

Victoria Basconcelo


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

La autora nos cuenta a su modo, poético y desgarrador, una versión posible de la vida, a partir de una pregunta que funciona como una suerte de interceptación de una subjetividad, pregunta hacia una contabilidad que resalta: el cuánto queda por vivir. Ella habla desde la invención de una rima, desde un sentido no coagulado, soportando el cuerpo, la piel y eso mismo mortífero de la palabra. Gustavo Capelli.

      La enfermedad muere en la letra

Hoy se desgaja un día más de aquellos que me quedan. También podría decirse un día más vivido. Habría que preguntarse, que es vivir. Un asueto a la desgracia, lo posible dentro de una inmensidad. La no clausura del encierro .esas alas que caminan entre nubes esquivando chaparrones.

¿Quién soy? medica de almas. Testigo del poder divino. Incrédula de lo evidente. Buscadora de un destino. Creadora de alegría a partir de una luz enceguecida. La rima donde los versos se esconden y la travesura en la salida.

Podría recordar el pasado espeluznante, pero prefiero recordar el futuro creado en mi conciencia que permite atravesar este día. Temporalidad desdibujada para muchos, relatividad de un punto eterno esa es mi osadía.

¿Las reglas, y por qué las reglas? Para insertarme en la realidad que me pesca con su anzuelo y me trae a esta cuadratura. Lugar donde la miseria existe, donde el viento cruje y el silencio cala mis heridas. Donde las palabras se desplazan perdiendo un sentido, quedando aun en un diccionario mezcladas con la fantasía.

Rima que acontece,  rima que se suelta, que lastima el papel. Rima de las almas pobres y las enriquecidas.

En esta piel de palabras siento que estoy viva. Tatuada por voces tal vez no oídas. Por caricias no sentidas. Por la muerte en la vida.

La muerte me tiene que encontrar viva y en ese desafío me animo a este día. Mi cuerpo se hace mío y mi alma es más querida.

De esta forma  la enfermedad muere en la letra marcada por la metáfora escondida.                                                                                VICTORIA ALEJANDRA BASCONCELO

 

 


TITULO de la OBRA:Vuelve lo que a-soma
FECHA: Septiembre 2014
LUGAR:
ACTORES:

Estela Besso


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

Vuelve lo que a--soma

por Estela Besso

Porqué. Hoy has vuelto. Porqué regresas poseyéndome en cuerpo y alma! No dejas sitio.

Lo invades todo.Lo cercas con fuerza y me falta el aire. Me habitas. Me abarcas toda.

Y no puedo mover-me. Y quedo presa en tus manos. No puedo saber cómo entró.

Es tan antiguo,y lo re-conozco cuando agazapado sale a destruir mi luz. Intento ignorarlo, que no sepa que desfallezco.

Y aunque él me-amarre a cadenas, selle mis labios y oscurezca mi alma...que no sepa que no -puedo. Que no advierta que no-sé como vencer-lo.

Lucho contra él atada de pies y manos. Sangra mi garganta por mudos gritos .Se desgranan mis ojos que caen como lluvia y se estrellan contra el suelo. Mi cuerpo habla y nadie lo escucha. Crea muros a mi alrededor que nadie puede franquear.

Y él se a-dueña de mi en éste oscuro abismo. Juega con-migo. Se divierte de mi espanto y se-crece. Y su gloria es mi muerte.

Re-nazco cada vez que se oculta. Y regresa el alba con mi risa mientras el viento moldea otra vez mi cuerpo...para olvidar-lo y a las espera que él también se olvide de mi


TITULO de la OBRA:LA más temida la más amada
FECHA: Agosto 20014
LUGAR: Bs. As. Argentina
ACTORES:

Victoria Alejandra Basconcelo


DIRECCION:
LINK:

COMENTARIO:

Victoria nos acerca un relato que nos permite descubrirnos en un lugar habitable dentro nuestro, a partir de un recorrido en un tratamiento de la palabra durante un trayecto de la vida. Así es como la protagonista de este relato comienza a escribir, a comportarse como una mina como una dama, a moverse a partir de otro que “le hizo hacer” muchas cosas pero por sobre todo desplegar una palabra y para poder escucharla. Lo que le permitió llevar a cabo un “descubrimiento”.

Y el final de esta historia nos  …..  Mejor se los dejo para que ustedes lo descubran y la conozcan a la tan temida, la tan amada.

 

Gustavo Cappelli 

 

 

 

LA  TAN  TEMIDA,

             LA   TAN  AMADA.

Victoria Alejandra Basconcelo

 

 

Lo conocí hace 17 años en los consultorios externos de un manicomio .Se llama Alejo, al menos así se hace conocer. Era brillante .Estaba haciendo una beca de posgrado. La sonrisa se conjugaba con la seriedad en su rostro. Hacía sala, consultorio, guardia. Caminaba por los pasillos con un guardapolvo blanco (que casi nunca estaba blanco).La seriedad y la sonrisa se conjugaban en el de una forma única .Sus pasos caían por el suelo como bloques de ladrillos siempre amenazantes de construir, al menos la primera  hilada. Allí, allí la conoció. Se cruzaron por primera vez sus miradas y nada hubiera anunciado lo que acontecería.

         Yo estaba sentada en un banco pelado del pasillo:-Albertina, (su voz) ¿Qué la trae por acá? Mi respuesta, el silencio. Pasaron unos minutos, una eternidad y empezó a escribir en un bloque de hojas,  sin mirarme. Yo me preguntaba que puede escribir si no le dije nada y antes de que siguiera con cualquier cosa empecé a vomitar palabras. De repente me dice:-nos vemos la próxima .Yo rezongo, es que me falta tiempo. El tranquilo:-va tener todo el tiempo que necesite.

  Nunca pensé que ella estaba ahí .yo no la veía, no la escuchaba. Recién ahora que la conocí en profundidad me doy cuenta que entraba y salía conmigo .Recién ahora que la solté .Recién ahora que el reconoció que era su vida.

  Pasaron los años yo deje de ir al hospital, me enamore, tuve otro hijo, me las arregle como pude.

Decidí ir a hablar con él .Cuando lo volví a ver estaba embarazada de mi segundo hijo. El estaba de guardia, ya no atendía en consultorios externos .Me propuso atención en privado .Yo estaba sin trabajo, el me dijo que mientras tanto le pagara con preocupación. No me quedo muy claro pero acepte.

No sé bien la causa, por qué lo busqué; sus palabras parecían de loco, repetía lo que yo decía, realizaba unos interminables aja o si ¿si qué?, ¿Por qué no me contestaba? Ahora que crecí sé que eran intervenciones y que volvía a él por la transferencia ¡Que palabras! para no decir las cosas como son ¡Que palabras! Ahora se o sabia antes ¿No era mejor mi ignorancia a este saber, que le quita el contenido más puro al sentir? Estas palabras que me hacen sentir como si fuéramos de plástico, donde no hay cabida para decir:-te amo ¿Me amas? Todo es culpa de la transferencia. ¡Qué cómodo salir por la vida recortándose el corazón, haciendo como si a uno no le pasara nada!

De la contratransferencia ni hablar. Ahí nada, ahí semblante. La más ridícula expresión de un rostro que pretende no decir nada. Un rostro testarudo que se opone a cualquier  verdad.

Pero ella, ella estuvo siempre .Fue hasta mi sombra muchos años. Ahora está con él ¡Que envidia! Como no poder arrancársela, como hacer para obligarlo a que la suelte. ¿Cómo? si él la ama. ¡La ama a ella! ¡Yo quería que me amara a mí! Ella, ella fue mía,  ella me atormento; y a él lo hace feliz.

Pasaron muchas cosas estos 17 años yo deje de estudiar arquitectura estoy en humanidades y este año  termino letras. ¡Si Dios quiere! Porque a pesar del fin de análisis yo sigo creyendo en Dios ¿Por qué, si es irracional? Porque se me canta, porque lo amo más allá de que sea lógico que exista. Porque nunca me abandono. Porque si, por que siento su fuerza que se contrapone a cualquier argumento en su contra. Porque él es y listo.

Bueno, les decía que pasaron muchas cosas .Mi hijo mayor ya está en la facultad, mi otro hijo con la mierda del padre .Alejo se casó, tuvo una hija, pero a pesar de que piensen que fue con ella, no se casó con otra, se casó con María.

Ella de quien les hablaba antes le acompaña, lo inunda, pero no es su esposa. Tampoco su amante. Ella es…bueno ya les voy a decir quién es.

  El da clases en la facultad y ahí no hace más que hablar de ella .Parece que se sienta delante de él y el la describe cómo puede, con palabras, con casos, con matemas  en el pizarrón. Ella lo envuelve y el habla de sexualidad, todos quedan atrapados en su discurso, Ella habla en su boca.

  Los últimos 7 años nos vimos en un hospital de día .Les cuento que tuve dos internaciones, en la última me fue a visitar y proponerme seguir tratamiento al salir. Yo, acepte y me sentí  tranquila que después del holocausto iba a estar él.

         Salí de la internación, había perdido todo pero él estaba. Cada lunes, cada miércoles nos reuníamos para echar los demonios al infierno. Para hablar de los sueños cuando dormía y de lo que soñaba despierta. 

            Tomando el toro por las astas juntos edificamos mi estructura. Fue un trabajo duro, a conciencia. Me angustie mil veces, pero seguí. El me sostenía.

         En estos últimos años escribí para él, para mí .Escribí para anclarme en la realidad. Escribí para darle forma aun a lo indecible. Poesía, cuentos para contarles la verdad a mis hijos y hasta recibí una mención literaria.

  Se hizo una publicación de obras de pacientes .Es decir de sus sobras .Tan peyorativo este título para nombrar lo más sublime .Alejo y compañía decidieron esto, como si ellos no tuvieron sobras .Si el también es capaz de esto porque no ve a las personas que hay en sus pacientes, la ve a ella, a ella que lo envuelve, a ella que lo enamora, a ella.

  Tratamos de tener una relación que trascienda  el vínculo terapéutico, encontrarnos por el hecho de encontrarnos, una relación sublime. Pero el costo fue alto .El lugar de encuentro era entre locos .Ese era el precio estar entre locos. Es tan inteligente, tan capaz, no puede dar, ni darse otro lugar. Su deseo es estar entre locos. Yo renuncie a ese espacio, se lo dije  pero el insistió. Yo ya estoy abriendo otros espacios.

  El sigue con ella, trato de buscarla en mi mirada, pero ya se había desprendido de mi ¡Que desilusión, la encarne tantos años que pensé que su amor iba dirigido a mí! ¡Estúpida de mí, si a alguien ama es a ella!

  El es mujeriego, usa su lugar de poder para seducir y lo logra. Las tiene a sus pies .A mí también me tuvo a sus pies humillada en el centro de mi intimidad, rogándole que me diga que me amaba .Comportándome como una mina, cuando quería ser una dama.

  Le pedí todas las implicaciones y me dijo no, una semana después de decirme que había supervisado y que lo nuestro iba más allá de un tratamiento, que lo nuestro era una relación hombre, mujer.

  Desespere, lo llamé, no me contestaba; lo busqué  en el consultorio, no estaba; en la facu, tampoco estaba, llamé al hospital y me dijeron que no había ido. Solo me falto ir a su casa. Preferí dejarle una carta en el consultorio; lo peor, con todas mis expectativas. Empecé a mandarle mensajes por teléfono, con palabras de Sábato. Primero le hable de oportunidad, después de muerte, con poesías, con frases célebres, con la contundencia que atraviesa el arte.

  Le digo mal bicho, todo esto me está haciendo daño: hombre, distancia, ayuda… …Distancia ¿Cuál? Cerca?, lejos?…ayuda ¿para qué? nada claro.

 

  Lo fui a ver en contra de mi misma, tenía que aclarar estas palabras .Sub las escaleras por última vez. Cada escalón una penuria, negó todo, me psicopateo .dijo que la realidad m hablaba. Yo calle .Pidió que finalizara nuestra relación que nos estábamos dañando y era verdad .Pero a mí no me convence con el malentendido de la palabra .A mí me formo él. Me puede mentir, se puede mentir a sí mismo .A mí no me convence, yo ya la solté y el quedo atrapado por ella .Ella, la tan temida, la tan amada. Por ella, la locura.



TITULO de la OBRA: " Crónica de una lectura"
FECHA: Julio 2011
LUGAR: Bs. As.
ACTORES:

Un libro, una estudiante, la universidad y el primer amor


DIRECCION: Romina Natalia Moreno
LINK:

COMENTARIO:

“Crónica de un lectura”

por Romina Natalia Moreno

 

El libro “Los Siete Locos” me acompañó en la clase teórica de Psicología Fenomenológica y Existencial, asomé un ojo sobre las primeras páginas y el ruido más o menos absurdo de lo cotidiano del aula, me hizo renunciar por un momento a la lectura contrabandeada. Algunas horas de clase que están perfectamente justificadas, pero no por ello son fundamentales para gracia del alma, transcurren sin pena ni gloria.
Salimos del aula a paso desbocado, cortando el aire con suspiros y resoplos, como fatigados de tanto estar sentados sosteniendo la mirada al frente, mirada que de tan sostenida deja de ser mirada.
Viene el pasillo, rostros de condenados, de ambivalentes, de desahuciados, de amable falsedad, de superados pero con cuerpos desplomados. Viene la calle, asoma la luz, tal se saliera de un túnel o una cueva, los ojos se entrecierran y el aire ya es otro que invita a respirar aunque el humo negro del caño de escape del 132 te dé de lleno en el hocico.
Unos pasos a la izquierda y luego la parada del colectivo. Subo, sin buscar un asiento vacío me voy al fondo donde no se estorba a los otros cuando quieren descender. Hay un asiento vacío que no fue descubierto y yo lo asalto. Me encojo para no molestar a la chica que está sentada al lado. Saco de mi bolso un volante, lo leo, ella lo mira de reojo. Todos hacemos lo mismo, como si ese libro o papel ajeno que lee el de al lado pudiera guardar nuestro nombre escrito. Guardo el volante. Saco de mi bolso “Los Siete Locos”, siento el orgullo de ser vista con un libro nuevo, siento la vergüenza de ser vista leyendo apenas las primeras páginas. Lápiz en mano señalo esos rincones Dejá Vú, esos en los que me reconozco en Erdosain, un lacayo, un pobre tipo angustiado, con síntomas intolerables, a veces solamente incómodos, con ganas de huir, con temor de perder lo que sea que haya para perder.
Suena el teléfono, son aquellos que me interpelan y me obligan a situarme de nuevo en tiempo y en espacio. No puedo volver a Perú y Av. De Mayo, no pude volver a pensar en Ergueta y en la locura. Llegué a Retiro.
Cruzar la avenida me pone ante la disyuntiva de gastar los únicos dos pesos que me quedan o guardármelos para viajar de nuevo en la semana. Cuando me doy cuenta el humo que sale de la parrilla tapizada de chorizos me avisa que pasé de largo del puesto de churros y que por lo tanto no gastaré esos dos pesos. Entro en la terminal del Belgrano Norte, camino por el andén tres y el tren no está, tiene que arribar. Saco el libro y lo retomo, leyendo la historia como si fuera mía, pensando en las culpas y en los delitos cometidos cuando me enamoré por primera vez, por robar para satisfacerlo, para que me eligiera a mí y no a ella. Sentir deseo y odio, bronca por tener que hacerlo. Lo que pagaba lo robado eran besos, abrazos, la ilusión de sentirme amada, si no ahora, algún día por él, por mi primer amor. Leyendo, levanto la cabeza, lo interrumpo a Erdosain que está diciéndole a Ergueta su Sinthome.
Una “señora bien” habla cerca de mí con un muchacho y una perra llama su atención, una perra mediana, de color dorado que los mira como preguntándoles si no vieron a su dueño y ella, la señora, dice: no tengo una galletita para darle, pobrecita, aunque no está flaca. La perra resignada deja de mirarlos y se acerca a la puerta del tren que llegó, mira, busca con expresión tranquila pero insistente, nadie que pueda ella reconocer baja del tren. Por un momento hace ademanes de subir, sin embargo no lo hace, prefiere seguir esperando el próximo tren.
Yo subo, me siento atrás como es mi costumbre, sola. Comienza por el pasillo del vagón devenido pasarela a un más allá, el desfile de vendedores ambulantes. Veo desde mi asiento al muchacho que muchas veces antes vi, es epiléptico y pide sin hablar, pasa por los asientos con una nota y una estampita. La nota ya la leí antes y la estampita que me entrega es del Arcángel Miguel, tal el nombre de mi primer amor, Miguel. Le doy setenta y cinco centavos y le devuelvo la estampita. Pienso entonces que el amor engendra culpabilidad. Porque Dios me ama, si le falto, soy culpable. Porque Miguel me ame me convierto en culpable. ¿Esa será la causa del sufrimiento? ¿Será que el amor se ha encarnado en la culpa y es lo que nos hace pobres tipos, pobres tipas, angustiados, una perra esperando en el andén?

 

Dirección de correo:  romina200679@hotmail.com

 

 


TITULO de la OBRA: Don Javier espiritista
FECHA: 2010
LUGAR:
ACTORES:

Autor: Gustavo Sergio Cappelli


DIRECCION: Comentario del cuento por Monica Magaldo en inicio en la solapa
LINK:

COMENTARIO:

"Don Javier. Espiritista"

por Gustavo Sergio Cappelli

Javier vivía frente a mi casa, casi llegando a la esquina derecha, muy pocas veces sacaba la silla a la puerta como hacía el resto de los vecinos de su edad. Nunca supe cuantos años tenía pero era bastante mayor y a mis nueve años me parecía aún más viejo.

Se decía que vivía con una hermana, pero ninguno de los vecinos del barrio la vio jamás. Javier era flaco y encorvado, con las clavículas como largos remaches cuyas puntas se asomaban descaradamente de los hombros. A causa de su rodilla rota no podía flexionar su pierna derecha, a cada paso la izquierda se movía como una tabla suspendida en el vacío por el garfio oscilante de una grúa. La cara era huesuda con una nariz que nunca me animé a escudriñar por temor a que me descubriera. No podía dejar de mirar sus ojos brillosos hundidos en las ojeras negras. Parecían mirar desde la profundidad de una caverna. Sus orejas eran alargadas como si hubiera usado aros muy pesados toda su vida.

Todas esas piezas sobresalientes se desparramaban debajo de una cabeza llena de verrugas y lunares, por la corona de un anémico pelo largo de un blanco amarillento. En verano usaba una camisola larga y en invierno le sumaba un poncho gastado de un marrón desteñido. Ambas prendas parecían pesar en exceso sobre su esqueleto.

Eran mediados de los años setenta y por ese entonces vivía en la calle Itaquí cerca del puente de Tilcara en el barrio de Soldati, donde nos juntábamos para jugar a la pelota. A veces me retiraba del partido con alguna excusa. En esas ocasiones veía salir a Javier de su casa justo cuando yo entraba en la mía. En el tiempo que a mi me llevaba lavarme la cara, tomar el jugo extremadamente rebajado que preparaba mi madre, ir al baño y hasta pasear por los cuatro canales de televisión que había en aquel entonces, Javier aún no llegaba a la otra esquina. Allí solía detenerse para armar prolijamente un cigarro, que sellaba salivando con sus labios finos.

Casi todos sus dedos tenían un color marrón oscuro a causa del tabaco; fumaba hasta que el cigarrillo se perdía entre sus dedos. Al principio, el humo me molestaba. Luego me acostumbré, y los cigarros con filtro me parecían tímidos, cobardes en aroma. Mientras hablaba, el humo separaba sus palabras armando suaves frases que formaban oraciones nunca antes pronunciadas. Enhebraba las palabras pausadamente, se detenía unos segundos antes de llegar al precipicio de la frase. Eso convertía en más preciadas sus palabras. No conversaba con mucha gente, y solo abordaba temas triviales con los vecinos del barrio mientras compraba alguna fruta para su hermana.

Aunque algunas noches pude escucharlo contar alguna historia, daba la sensación de que para él era más importante encender su pipa o pitar el cigarro que detenerse a hablar con los vecinos.

Un día las palabras de Don Javier bastaron para sanar mi vergüenza. Era sábado a la tarde y me había sentado en el umbral de mi casa a escuchar Camilo Sesto en mi grabador Sony. Javier se detuvo delante de mí pero conservando la mirada hacia adelante como si estuviera dirigiendo toda su energía hacia otro sentido. Me dijo:

--Vos no escuchas la misma música que los otros pibes.

Era cierto. Los muchachos del colegio escuchaban rock nacional, los del barrio preferían la música disco, y yo los románticos. En el fondo hacía mucha fuerza para ocultar mi gusto por esas baladas, que eran catalogadas de “grasa”. Sin embargo, desde aquel momento me sentí distinguido, poseedor de un gusto especial. Aquella vez mientras se retiraba, dejó caer un:

- “Que lo disfrutes”.

Decían que hablaba con los espíritus. El viejo “Coco”, un policía retirado que se sentaba todo el día en la puerta con su silla de paja al revés, aseguraba que Javier era espiritista, que ya no lo hacía más, pero que en un tiempo lo visitaba mucha gente distinguida para consultarle acerca de los desaparecidos. Los muchachos más grandes le decían; “Loco”, “Viejo espiritista”, “Espanta pájaros” o solamente “Viejo”, con aire burlón, pero con el tiempo todos le fueron diciendo solo “Don Javier”.

En una oportunidad se cruzó hacia la esquina donde se juntaba la banda del barrio. Estaba “el Male”, un pibe petiso y fanfarrón que solía hacerle muecas mientras caminaba, como un mimo que imita exageradamente los movimientos. Javier se acercó y le estuvo hablando un rato. Luego de esa charla cada vez que “el Male” lo veía, bajaba la cabeza. Lo mismo pasó con “Tucho” que escupía cerca sus pies. Dicen que el padre de “Tucho” que había fallecido unos años antes, mantuvo una especie de amistad con Javier. Una tarde al encontrarlo sentado en el umbral de su casa, le habló por un rato. Ese día “Tucho” no pegó un ojo en toda la noche y, a la mañana siguiente su madre fue a golpear la puerta de chapa de la casa de Javier mientras le gritaba:

-- “Viejo loco, no te metas con mi familia”.

Lo recuerdo las noches de frió con lluvia bajo un balcón. Su mirada fija en el vacío, su cara pálida fumando sin parar. No me puedo olvidar de su sonrisa de hielo, una vez que alcanzaba su forma definitiva, no se derretía rápidamente; incluso vi cómo su sonrisa congelada permanecía incólume luego de que su interlocutor se había retirado.

A mis padres no les gustaba que estuviera con él, aunque no me lo prohibían. Mi madre decía que era un viejo degenerado, y mi padre que era un vago, que no le gustaba laburar, que curró toda su vida con el yeite de la clarividencia. Un día el timbre sonó insistentemente en mi casa. Era Javier que nos advertía la presencia de unos ladroncitos de la Villa Perito Moreno. Habían forzado el baúl del Fiat 600 de mi padre. Los pibes se alejaban caminando rápidamente cuando mi padre salió corriendo tras ellos. Pero Javier lo detuvo sujetándolo del brazo y le dijo:

-- Déjelos, quédese con su familia

No me olvido más las palabras de mi padre:

-- Gracias Don Javier

Al otro día, mi madre le dedicó su primer sonrisa junto con un abundante plato de buñuelos de acelga. La última vez que hable con él fue cuando tenía trece años. Estaba ensimismado en mis pensamientos, sentado en el angosto umbral del almacén abandonado de la esquina. Al verme Don Javier se detuvo, permaneció unos segundos pitando su cigarrillo y exhaló la pregunta:

-¿Qué te pasa pibe?

Balbuceé que había una chica que me gustaba pero no sabía qué hacer, no sabía qué era lo mejor, si invitarla a salir o esperar la oportunidad.

--Estela ¿verdad? Preguntó confianzudo.

Estela era recién llegada de Paraguay, sobrina de un vecino. Tenía mi misma edad pero parecía haber vivido mucho más. Se relacionaba con todos los hombres de la misma manera; era, hasta un poco descarada. Me intimidaba su soltura; parecía que no le tenía miedo a nada. Decían que era una chica que la dejaban salir sin problema, que para entrar en contacto con su cuerpo solo había que tener ganas.

Hoy creo que me senté en esa esquina esperando a que llegara Javier, porque era la única persona que no se iba a burlar de mí. Era lo único que me animaba a asegurar de ese hombre y a mi edad, aquello no era poco. Contó con su voz suave una anécdota que me sorprendió: - Una vez un discípulo de Sócrates le preguntó al maestro acerca de la conveniencia de casarse o no. Entonces Sócrates le respondió:

--”Hagas lo que hagas te arrepentirás”.

Al otro día no me arrepentí de haber invitado a Estela a ir al centro. Ese verano al regresar de las vacaciones el verdulero le contó a mi madre que Javier había fallecido la semana anterior.

Lo encontraron muerto con un cigarro en la boca. En su casa no hallaron a la hermana. No hubo manera de contactarse con ningún pariente.

A mis diecisiete años todo había cambiado: Los muchachos del barrio solo hablábamos de autos, mujeres y fútbol, no había lugar para ningún otro tema. Una noche nos juntamos en la casa de los abuelos de “Nacho”. La vivienda estaba tal cuál la había dejado su abuela antes de morir unos meses antes, lo que le daba al lugar un clima sórdido. Estábamos Nacho, el Male, yo y dos chicas de la murga de Boedo, la Colo y la Chaca.

El plan era jugar al juego de la copa para asustarlas y que tuvieran la necesidad de refugiarse en nuestros brazos. Yo había escuchado de que se trataba el juego una noche que salí de campamento, se contaron algunas historias acerca del ritual de la copa, casi todos los presentes allí coincidían en que se trataba de algo más que un simple juego, Desde aquel entonces esperé la ocasión para hacer mi propia experiencia.

Esa noche lo único que hacía ruido era el motor de la heladera Siam que se sacudía como si hubiera alguien adentro queriendo escapar. Pusimos una copa al revés en el medio de la mesa de la cocina, cortamos triangulitos de papel con letras y números. Colocamos el SI y el NO en cuadraditos de cartón a los costados de la copa.

En ese momento hicimos un silencio y “Nacho” pronunció las palabras según lo habíamos ensayado: - Ohhhh espíritu blanco y espíritu negro te invocamos con respeto más allá de nuestros muertos.

Todos pusimos los dedos sobre la copa y Nacho formuló la pregunta con una voz ronca, o más bien como un lento eructo que se hace entender:

--¿Espíritu estas allí?

Transcurrieron unos segundos en silencio, me distraje observando los ojos saltones de la Chaca. La copa se movió lo suficiente como para ponerse del lado del SI.

De prisa y agitado el Male preguntó ansioso:

--¿Cómo te llamas?

La copa de cristal comenzó a moverse secundada por nuestros dedos, que la seguían temblorosos. Entonces se dirigió hacia la “J”, luego la “A”.

La veía moverse pero no lo creía, por unos instantes pensé que fue un error de mi percepción. Luego de unos segundos retornó a su viaje hacia el extremo donde estaba la “V” corta, retrocedió hacia la “I” latina donde permaneció inmóvil. Mi corazón palpitaba ruidosamente como si lo oyera con un estetoscopio. Reanudó su marcha rozando la “E” y se dirigió decidida hasta tocar el cartón de la “R”.

Allí se detuvo.



Siguiente Último
 
Arte en Psicoanalisis © Todos los derechos reservados
E-mail: info@arteenpsicoanalisis.com.ar
EASYweb Diseño & Hosting
www.easyweb.com.ar